miércoles, 17 de octubre de 2007

Este de mí

No. No estoy aquí. No puedes ver detrás de la conjugación
mi rostro o mi deseo, no hay ninguna
sentada en este espacio tiempo mundo
capaz de contradecir
las entrelíneas.

Yo soy otra. La que te amó y se quedó contigo. En mí
vinieron las trayectorias de tus pasos,
tu pecho niño, tus ojos niños
y tus manos
cavando para encontrar su calavera,
arañando hondo,
hasta tocar mis cenizas.

Pero no nos quedamos.

Es una suerte buscarte arrojando migas
entre sílabas e hiatos,
componer la esquina de un encuentro,
dibujar tus pies,
caminando junto a su sombra,
y la mía y yo
y mis pies
al lado de los tuyos.

¿Quién eres?
¿Me estrellaría contra la ruta silenciosa
que forman tus murallas?
Oliéndote, te sigo.
El universo tiene el olor de tu piel
asediada.

1 comentario:

Juan Pardo S. dijo...

Todos tenemos algún fantasma en el bolsillo.Que buen poema, por sobre todo me encantó la segunda estrofa.
Un abrazo.